Estudio analiza efectos de la Luna en el potencial energético del mar

Las corrientes de marea son distintas en pleamar y bajamar.

Existe la posibilidad de que comunidades costeras del sur de Chile desarrollen estrategias energéticas que complementen fuentes renovables no convencionales que incluyan la energía mareomotriz, destaca la investigación realizada por científicos del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción y del Instituto de Fomento Pesquero.

Un estudio geofísico analizó el impacto de las fases de la Luna en el ciclo de mareas del mar interior, en localidades del sur de Chile, para determinar su potencial y variabilidad como energía renovable. La investigación de científicos del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción y del Instituto de Fomento Pesquero aporta de esta manera al desarrollo nacional de las energías marinas, en el marco de alcanzar un 20% de energías renovables no convencionales al año 2025.

            La modelación numérica de hasta 1 kilómetro de profundidad analizó zonas como el Canal de Chacao –que separa Chiloé del continente- y el Canal Desertores –ubicado a 15 kilómetros al norte de Chaitén-, previamente identificadas como zonas de alto potencial energético, ya que obtienen corrientes de hasta 2 metros por segundo la mitad del tiempo. En ambos lugares hay dos mareas altas y dos mareas bajas cada día (mareas semidiurnas), con grandes diferencias energéticas entre las altas o pleamar y las bajas o bajamar.

            “Por ello, la diferencia de potencial puede variar considerablemente en un período de sólo dos semanas”, señala el estudio realizado por el geofísico Osvaldo Artal (IFOP), el oceanógrafo Oscar Pizarro (DGEO) y el físico Andrés Sepúlveda (DGEO). Es así como en el Canal de Chacao la corriente de mareas es cuatro veces más grande en pleamar que en bajamar, mientras que en Desertores la marea es suficientemente energética para ser usada sólo en períodos de pleamar o marea viva.

            La aplicación de este modelo 2D de alta resolución, validado en simulaciones de 30 días, busca potenciar las energías marinas en Chile, que a pesar de tener unos 4 mil kilómetros de costa, su aporte es mínimo a las alternativas renovables de la matriz energética. Ésta es dominada por la energía solar (76%), con aportes menores de la eólica, minihídrica y geotérmica, pero de igual manera superiores a las marinas, según datos de 2017.

            Ante la posibilidad de aplicar esta información por parte de comunidades costeras del sur chileno, el doctor en oceanografía y experto en modelación marina Andrés Sepúlveda Allende señala que “en localidades como Melinka dependen del diésel, por lo que problemas en su traslado o adquisición, conlleva no tener energía para la vida diaria”. Por tanto, disponer de energías alternativas como la marina es el objetivo último de éste y otros estudios complementarios, pero aún faltan varias etapas. El principal, la inversión inicial, pues el equipo e instalación es caro, por lo que una alternativa realista es habilitar una embarcación, instalando en ella la hélice y equipos complementarios, pues de esta manera se puede trasladar todo en caso de riesgos climáticos, reparaciones o mantención.

            “Lo más realista es tener estrategias híbridas según la localidad, es decir, complementar varias opciones energéticas como la mareomotriz, la eólica o la minihídrica”, destaca el académico de Geofísica de la U. de Concepción.

            El artículo científico completo de este avance científico se puede encontrar en la prestigiosa revista “Renewable Energy”, cuya dirección es //www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0960148119302460.

(Imagen de portada fue obtenida de Wikipedia).